Siete Pruebas de un Cristiano Genuino

Vivimos en un tiempo en el que muchos dicen ser cristianos y pocos viven de acuerdo a la voluntad de Dios. Un tiempo en el que el cristianismo moderno y los predicadores pragmáticos no llaman a las personas a la autoexaminación. Muchos creen que cualquier duda acerca de nuestra salvación es un engaño diabólico que ningún cristiano debería tener nunca.

La falsa doctrina del cristiano carnal ha hecho un enorme daño a la iglesia. El creer que una persona puede practicar adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; y llamarse a sí mismo un cristiano, ha corrompido la realidad de la necesidad de la santidad en la vida del cristiano.

La Biblia nos muestra algo completamente diferente. El apóstol Pablo escribió a los Corintios exhortándoles a examinar y probar su fe:

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2 Corintios 13:5)

¿Cómo podemos encontrar en la Biblia una manera de probarnos a nosotros mismos? Bueno, pues en la primera carta del apóstol Juan encontramos una serie de declaraciones de lo que es y hace una persona que ha sido llamada de las tinieblas a la luz admirable del Señor. Y las identificamos de esta manera:large

1. Un Verdadero Cristiano Anda En Luz

Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, MENTIMOS, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Juan 1:5-7; énfasis añadido)

Luz” se refiere a santidad y pureza mientras que “tinieblas” se refiere a pecado o desviación. Un verdadero hijo de Dios anda en luz y no en tinieblas, en santidad y no en pecado, en pureza y no en desviación. Si alguien que dice ser hijo de Dios, anda en obscuridad y no en luz, entonces esa persona miente y no practica la verdad, lo que significa que no es un cristiano genuino de acuerdo a lo que dice la Palabra de Dios.

2. Un Verdadero Cristiano Confiesa Sus Pecados Constantemente

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. (1 Juan 1:8-10; énfasis añadido)

La confesión continua del pecado es una indicación de salvación genuina y Dios ofrece limpieza continua a los que confiesan. Una persona que dice ser cristiana pero niega el hecho de que hay pecado en su vida, esa persona miente y blasfema contra Dios quien ha dicho que todos los seres humanos son pecadores (Salmo 14:3, Isaías 53:6, Romanos 3:23, etc). Por consiguiente esa persona que niega su pecado no ha conocido a Dios y no ha nacido de nuevo. Un cristiano genuino se encuentra consiente en todo momento de su incapacidad humana de apartarse completamente de pecado pero busca la limpieza de Dios en cada momento de su vida.

3. Un Verdadero Cristiano Guarda Los Mandamientos Del Señor

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es MENTIROSO, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:3-6; énfasis añadido)

Mientras que la seguridad subjetiva de salvación viene como resultado del testimonio interno del Espíritu Santo, la prueba de la obediencia constituye la seguridad objetiva de una persona que en verdad es salva. La obediencia a Dios es la evidencia visible de la salvación (Santiago 2:14-25) Jesús dijo: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.(Mateo 7:21) Aquellos que en verdad conocen a Dios, son obedientes a su Palabra. Por lo tanto, una persona que profesa ser cristiano y no busca genuinamente obedecer los mandatos de  Dios, es un mentiroso.

4. Un Verdadero Cristiano Ama y No Aborrece

El que dice que está en luz y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?( 1 Juan 2:9-11, 4:20; énfasis añadido)

“Aborrece” transmite la idea de una persona que se caracteriza por una vida de odio. Los que profesan ser cristianos pero se caracterizan por el odio, demuestran con esa acción que nunca han nacido de nuevo. El amor de Dios no puede seguir siendo ese sentimiento cálido en nuestros corazones que se mueve verticalmente hacia el cielo si en lo horizontal no llega a alcanzar a nuestro prójimo. El amor genuino por Dios y por nuestro prójimo se extiende en ambas direcciones. A la actitud contraria, la de aborrecer al hermano, Juan le aplica un adjetivo muy fuerte que se hace familiar a lo largo de su primer epístola: MENTIROSO, Juan usa este termino para separar tajantemente la verdad de la mentira.

5.Un Verdadero Cristiano No Ama Al Mundo

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de los carnes, los deseos de la ojos, y la vanagloria de la vida no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa y sus deseos; pero que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. (1 Juan 2:15-17; énfasis añadido)

“Amar al mundo” significa aquí devoción y afecto. Es Dios y no el mundo quien debe ocupar el primer lugar en la vida del cristiano. Cada ser humano o bien es un cristiano genuino que se caracteriza por el amor y la obediencia a Dios, o un no cristiano en rebelión contra Dios, enamorado del mundo y esclavizado por el sistema mundano controlado por Satanás. No existe un punto medio entre estas dos alternativas para alguien que afirme ser nacido de nuevo.

A diferencia del mundo temporal, la voluntad de Dios es permanente e inmutable (no cambia). Los que siguen la voluntad de Dios son parte de su pueblo para siempre.

6.Un Verdadero Cristiano No Practica El Pecado

Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. (1 Juan 3:6-10; énfasis añadido)

Si no existe un sistema de alarma en contra del pecado habitual en alguien que profesa ser cristiano, la salvación de esa persona nunca tuvo lugar. Puesto que Cristo murió en la cruz para transformar a los pecadores, aquellos que en verdad han nacido de nuevo han reemplazado el hábito de pecar con el hábito de vivir en justicia y rectitud. Los nacidos de nuevo reflejan la naturaleza divina del Hijo. Se comportan como Él y manifiestan el poder de su vida poderosa y santa en ellos. Otra razón por la que los cristianos no pueden practicar el pecado es porque es incompatible con el ministerio del Espíritu Santo, quien ha impartido una naturaleza nueva a todo creyente verdadero.Solo existen dos clases de hijos en el mundo: Los hijos de Dios y los hijos de Satanás. Nadie puede pertenecer a las dos familias al mismo tiempo. Cada ser humano o bien pertenece a la familia de Dios y exhibe un carácter justo y recto, o pertenece a la familia de Satanás y exhibe su naturaleza pecaminosa.

7.Un Verdadero Cristiano Ama A Los Hermanos

Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. (1 Juan 3:15-16, 23-24). Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?  Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano. (1 Juan 4:20-21)

Esta característica del verdadero cristiano ya había sido expuesta incluso aquí (en este blog), pero ya que Juan expone esta idea dentro de 3 de los 5 capítulos de la epístola, es necesario resaltar su importancia al igual que lo hizo el apóstol. La importancia del amor, el vínculo perfecto.

El odio es el equivalente espiritual del homicidio ante los ojos de Dios, porque para Él la actitud es igual al acto. Los hijos de Satanás se distinguen por su indiferencia hacia las necesidades de otros.El amor cristiano lleva sacrificio y la entrega de uno mismo por los demás. Cristo renunció a su propia vida por el bien de los creyentes y su sacrificio perfecto es la esencia del amor cristiano. Dios llama a los cristianos a amarse unos a otros y a vivir conforme al mismo parámetro de amor que Él tuvo por nosotros.

Aquí se reiteran las tres características de esta epístola: Creer, Amar y Obedecer, que son las principales evidencias de salvación verdadera. Otro beneficio del amor es la presencia permanente y poderosa del Espíritu Santo.

Es bastante clara la Palabra de Dios en este punto, alguien que no muestra amor a sus hermanos no ama a Dios por mas que lo diga y lo jure. Es MENTIROSO.

De Tinieblas a la Luz

La realidad es que no hay tal cosa como un “cristiano carnal”, es una contradicción de términos. El cristiano por definición es espiritual, tiene una nueva naturaleza, nuevos deseos, un anhelo profundo y apasionado de agradar a Dios, adorarlo y glorificarlo esforzandose cada día por crecer en santidad con la ayuda del Espíritu Santo.

Fuimos traidos de las tinieblas, de la muerte, de la obscura opresión del pecado a la luz resplandeciente y liberadora del Señor, no podemos ya seguir practicando las obras de la carne y llamándonos cristianos al mismo tiempo. Algo dentro de nosotros debió cambiar cuando fuimos regenerados y si no ha sido así, tal regeneración no ha tenido lugar.

Las palabras con las que el apóstol Juan habla, no son muy dulces y agradables, pero son la verdad que necesitamos escuchar.

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados. (1 Pedro 4:1-8)

Referencias:

  • Biblia de Estudio MacArthur RVR60
  • Comentario de 1 Juan- Simon J Kistemaker
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