¡Auxilio! ¡No tengo una historia de conversión!

Si alguna vez has estado en accidente de auto que no resultó fatal, lo cual debe ser el caso porque de no ser así no estarías leyendo esto, probablemente recuerdes lo que pasó específica y vívidamente. Cuando tu vida es salvada radicalmente, tiendes a recordar los detalles. Entonces, ¿Por qué sucede que a tantos cristianos se les dificulta grandemente recordar cuando Dios salvó su alma de la muerte?

2 Corintios 5:17 nos dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”. La conversión de un hombre muerto espiritualmente siendo traído a la vida por el poder del Espíritu Santo, es radical. Esa es la razón por la que muchos predicadores dicen: “Si no tienes una historia de conversión, probablemente no has sido convertido”.

La mayoría de los cristianos nacidos de nuevo (valga la redundancia) tienen y deben tener una historia de conversión. Tal vez no recuerdan el minuto, o ni si quiera el año, pero si recuerdan la temprada de su vida cuando sus deseos cambiaron y tomaron las cosas con seriedad.

¿Por qué algunos cristianos no tienen una historia de conversión?

Razón #1: Nunca fuiste convertido

Nunca fuiste convertido.  Si no puedes recordar un tiempo cuando clamaste al Señor en arrepentimiento y fe, entonces tu deberías “examinarte a ti mismo para ver si estás en la fe”. Yo sugeriría que hay tres razones por las cuales nunca has sido realmente salvo:

  1. La ley de Dios nunca te destruyó y nunca entendiste realmente la extrema pecaminosidad de tu transgresión.
  2. Nunca se te dijo que debías arrepentirte y creer en Jesús. Tal vez tu “aceptaste a Cristo en tu corazón” pero nunca te humillaste y clamaste a Dios por misericordia.
  3. Se te predicó un falso evangelio. Tal vez se te dijo que el evangelio es acerca del dinero, salud o mejoramiento de vida. No lo es. El Evangelio es: Jesús murió por pecadores.

Razón #2: Nacidos en Hogar Cristiano

Están aquellos que (gracias a Dios) crecieron en una familia piadosa y les hace falta seguridad ya que no tuvieron una experiencia como la de “El Camino a Damasco”. En un esfuerzo de proveer consuelo a esos amados hermanos y hermanas, permítanme compartir mis razones de el porqué tantos asistentes de iglesias de toda la vida no tienen una historia de conversión dramática:

  • Tal vez simplemente no la recuerdas porque eras joven y al igual que muchos eventos de tu juventud, lo has olvidado.
  • Tal vez tu regeneración fue más sutil ya que creciste siendo instruido de manera piadosa.
  • Tal vez siempre amaste a Jesús y por lo tanto, tus deseos no fueron radicalmente cambiados.
  • Tal vez eras tan joven y protegido, que no tuviste tiempo ni oportunidad de enfrascarte en “pecados severos”.
  • Tal vez solamente no lo recuerdas de manera vívida cuando tu obediencia pasó de lo externo a lo interno; esa puede ser una distinción más difícil de detectar.
  • Tal vez no habías pasado por la pubertad cuando Dios te salvó. Aunque no puedo citar un texto, históricamente la iglesia (y el judaísmo) ha asociado la membresía con la pubertad.
  • Tal vez has escuchado muchísimas historias de conversión dramáticas (“yo era un asaltante asesino drogadicto…”) que has olvidado que una historia de conversión no necesita sonar como el guión de una película.
  • Tal vez no sientes que te arrepentiste intensa y suficientemente. Quizá esto sucede porque te has estado arrepintiendo desde que eras muy pequeño.

¿Y ahora qué?

¿Qué deberías hacer si tu no tienes una historia de conversión intensa porque creciste dentro de una iglesia?

  • Trata de recordar la temporada cuando tu obediencia fue transferida de lo parental a lo personal.
  • Trata de recordar cuando te volviste obediente porque querías hacerlo y no porque tenias que hacerlo.
  • Trata de recordar cuando tus deseos cambiaron y Jesús se volvió precioso para ti.
  • Por último, no te preocupes. La pregunta para ti no es: “¿Tengo una historia de conversión? “, sino, “¿Estoy viviendo como un convertido? “. Recuerda, tu entrada en el Reino no está basada en tu historia, está basada en Jesús.

¿Está Jesús en tus deseos?, ¿Odias el pecado?, ¿Ves frutos al seguir arrepintiendo?, ¿Estás creciendo en santidad?

¡Felicitaciones! Si respondiste que si a estas preguntas, tienes una historia de conversión.

Publicado por Todd Friel en WretchedTV (http://blogs.christianpost.com/wretched/help-i-dont-have-a-conversion-story-14567/)

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